viernes, 20 de junio de 2008

Consideración sobre las Relaciones de Pareja en la Nueva Era.

.
          Cuando sentimos la necesidad o añoranza de la persona que pudiera ser nuestra Pareja, o de otra persona, lo que realmente nos está ocurriendo es que hemos entrado en un estado de vacío de nosotros mismos y tendemos a querer llenarlo con la presencia del otro, en lugar de adentrarnos en nosotros para transformar ese vacío en luz con “la Conciencia de lo que en esos momentos estamos experimentando de la dualidad”. Luz es comprensión; Oscuridad es desconcierto.
          Cuando actuamos así con nuestra Conciencia, aparece de nuevo en nosotros el estado de quietud o serenidad emocional, desapareciendo la querencia o “necesidad” del otro, que no quiere decir que no nos importe si está o no está con nosotros, sino que podemos cada cual seguir en aquello en lo que estuviéramos, sin menoscabo de los modos de la relación que se tuviere, es decir, sin interferirnos o condicionarnos en lo que cada cual sienta que debe estar viviendo en esos momentos.

          Llevar Luz a la Oscuridad no es más que llevar Conciencia a nuestros estados de vacío o de carencia de algo que hemos tenido en otro momento; vacío el cual genera algún tipo de malestar o afectación.
          Conciencia es Luz, y si en esa “conciencia de lo que no hay en nosotros”, en lugar de sentirnos fastidiados o afectados, nos mantenemos en un estado anímico de aceptación de la carencia, experimentándola, estamos llevando Luz a ese campo de energía que se ha instalado dentro de nosotros.
          No se trata, pues, de combatir la oscuridad o carencia con adiciones que fuercen a salir de aquellas, sino de situar nuestra Conciencia en ella y conocer así lo que ese campo energético tiende a generar en los estados de ánimo, sabiendo que no somos tal estado, sino que ha llegado a nosotros para la posibilidad de experimentarlo.
          Al mismo tiempo que nos sirve para ir materializando Luz en factores de Oscuridad, nos servirá también para comprender a aquellos que sí se sientan “pillados” por esos modos anímicos, entendiendo las tendencias que pueden generarse en ellos en sus comportamientos.

          Hemos de tener presente en todo esto que desarrollarnos en la Dualidad no es para que procuremos estar en la polaridad que genera “bienestar”, sino para que sepamos que toda experiencia genera su opuesta/complementaria, donde ninguna de las dos posee connotación de “negatividad” en sí misma, pues cada una de ellas nos posibilita modos o campos de desarrollo distintos/complementarios.
          Un ejemplo de esto: Cuando hemos estado muy alegres con un grupo de amigos, es natural que nos llegue más tarde una sensación de vacío y nostalgia de la alegría o emociones que vivimos entonces y deseemos se repita tal estado. Pero lo que la Vida nos viene a decir a través de su Ley Dual es que, al igual que hemos sabido experimentar estar “fuera”, hacia otros, necesitamos también, para compensarnos energéticamente en todos los campos de nuestro Ser, dedicar otro tiempo a estar con nosotros mismos, “dentro”, a interiorizarnos y experimentarnos como experimentamos aquel otro “fuera”, donde no solamente debimos estar “con los demás”, sino también percibiéndonos cómo vivíamos cada instante, es decir, compartiéndome con los demás y con migo mismo.
          No es esto diferente a lo que la propia Naturaleza nos muestra constantemente con la alternancia irremediable de los días y las noches.

          Desde mi Luz y mi Amor,
                    Angel Baña

No hay comentarios: